•   Tiene como modelo la figura de Jesús Buen Pastor.
  •   Es consciente de su misión educativa y evangelizadora y que su ejemplo y testimonio de vida educa.
  •   Posee equilibrio psicológico y madurez afectiva.
  •   Posee una mirada positiva hacia las personas y hacia el mundo, y una presencia reflexiva, crítica y creativa frente a la realidad.
  •   Comprometido sentido de pertenencia y corresponsabilidad institucional.
  •   Capaz de construir relaciones interpersonales, de crecer y trabajar en equipo.
  •   Con interés constante en su capacitación y formación permanente.
  •   Con disponibilidad para aprender con sus pares y sus alumnos a autoevaluarse constantemente y a aceptar la evaluación que puede provenir de otros
  •   Con actitud de diálogo constructivo que persuade y lleva a la solución pacífica de los conflictos.
  •   Con una presencia cálida y cercana que hace que los educandos se sientan amados personalmente, capaz de aceptar y promover a los alumnos desde la realidad en que se encuentran y ayudarlos a desarrollar plenamente sus potencialidades.
  •   Ejerce la autoridad de modo materno/paterno como animación y servicio a los educandos.
  •   Educadores donde su labor formativa va más allá de la transmisión sistemática de conocimientos.
  •   Presentes siempre con los niños, niñas y jóvenes con presencia activa y amistosa.
  •   Induce al alumnado a experimentar el gusto por aprender y disfrutar del conocimiento.
  •   Posee un claro sentido ético en el ejercicio profesional y en su vida personal.
  •   Cumple responsablemente con sus deberes.
  •   Posee autoestima saludable y alto grado de profesionalismo que le permite amar su profesión y ejercer la docencia con dignidad, orgullo, patriotismo que le hace comprometerse a formar mejores generaciones.